El mejor resultado en mucho tiempo, en el lugar más inesperado

El pasado sábado disputé el Open G.S.G. que se celebró en Green Sire Golf Cabanillas.

La salida era a tiro a las 9:00h de la mañana, lo que fue de agradecer porque nos ahorró una hora y media de intenso calor.

El campo se encontraba en perfectas condiciones y con algunos cambios muy acertados respecto a la última vez que jugué en él, justo el fin de semana anterior a la declaración del estado de alarma por la pandemia de coronavirus allá por marzo de 2020.

Yo salía por el hoyo 14 y en esta ocasión empecé el torneo desastrosamente mal, con un cuádruple-bogey y una bola levantada en mis dos primeros hoyos. Y un saldo de tres bolas perdidas en los obstáculos de agua en esos dos hoyos.

Negros nubarrones se cernían sobre mi cabeza imaginando 18 hoyos de sufrimiento extremo como no cambiase la cosa radicalmente.

Y de repente todo cambió. El hoyo 16 (par 5) lo jugué estratégicamente perfecto y además la bola fue, aproximadamente, al lugar donde había planificado. El resultado de esa buena ejecución fue la consecución del primer par del día que me reportó cuatro puntos stableford de una tacada.

Todo hay que decirlo, tras las últimas subidas de hándicap, debido al nuevo sistema de hándicap mundial y con la dificultad que tiene el campo, jugaba con unos escandalosos 33 puntos de ventaja, algo que no recordaba desde hacía años.

En el hoyo 17 (par 3, con agua en frente y a la derecha del tee de salida) traté de no tirar directamente a la bandera que se encontraba escondida a la derecha del green, sino más conservador al centro-izquierda del mismo. Me pasé un pelín del green, pero con un buen approach y putt conseguí el segundo par consecutivo del día y recuperar los puntos perdidos en los dos primeros hoyos.

Tanto en el hoyo 18, como en el hoyo 1 alterné buenos golpes con otros no tan buenos, pero, con cierto sufrimiento, conseguí dos doble-bogeys que me reportaron buenos puntos a mi tarjeta.

El hoyo 2 (par 4) de nuevo tiré de estrategia con el objetivo de llegar de tres golpes a green y tratar de evitar el agua a toda costa. Me salió bien y saqué un bogey, al igual que en el siguiente hoyo (par 3, de casi 200 metros desde las barras de salida).

Hasta ese momento llevaba en mi tarjeta, en orden: dos rayas, dos pares, dos doble-bogeys y dos bogeys.

Conseguí un nuevo bogey en el hoyo 4. Y en el hoyo 5 (par 5) hice el tercer par del día tras alcanzar el green de tres golpes y a pesar de hacer un espantoso putt desde unos seis metros para birdie. Me pasé del hoyo unos tres metros y desde ahí emboqué el putt de par con suspense en la última vuelta de la bola.

Hice triple-bogey en el hoyo 6 después de perder otra bola en el obstáculo de agua. Tanto este hoyo como el siguiente fueron los hoyos que estaban más cambiados desde la última vez que jugué en este campo. En el hoyo 6 han talado unos cuantos árboles de los que estaban a la altura de donde suele caer la bola desde el tee de salida. Y en el hoyo 7 (par 3) aunque sigue el obstáculo de agua, antes era una zona llena de juncos y demás vegetación y ahora es un pequeño lago en toda regla.

Casualidad o no, la nueva vista en este hoyo 7, me predispuso a jugarlo mentalmente diferente y fui capaz de alcanzar el green. Con dos putts, conseguí el que era mi cuarto par del día.

Con la confianza que dan los buenos resultados, afronté el hoyo 8, que es uno de los más fáciles del campo. Y así me fue. Cinco golpes necesité para alcanzar el green y doble-bogey final. 

Mismo resultado obtuve en el hoyo 9, necesitando igualmente cinco golpes para alcanzar el green, solo que esta vez el putt que tenía delante era de unos seis metros de distancia. De nuevo, al igual que en el hoyo 5, emboqué la bola en la última vuelta, para doble-bogey.

Saqué otros dos puntos en mi tarjeta con un nuevo doble-bogey en el hoyo 11 (par 5) y una raya en el hoyo 12 tras una buena salida y un socket de segundo golpe, que hice en el peor momento. Aunque ¿cuándo es un buen momento para hacer un socket?

Me quedaban dos hoyos para terminar mi recorrido y en ambos tuve la suerte que tantas veces me esquiva. En el hoyo 12 (par 3 con la bandera a unos 170 metros de distancia y un gran obstáculo de agua) mi salida fue horrible. Sin embargo, la bola hizo el salto de rana en el agua y salió fuera del obstáculo. El segundo golpe fue también malísimo, pero la bola no cayó al agua por medio metro. Al final y con mucho sufrimiento emboqué el putt de doble-bogey, de nuevo con la última vuelta de la bola.

Llevaba ya 36 puntos stableford y quedaba la traca final. Llegué de tres golpes al antegreen del ultimo hoyo. Con tan mala suerte que mi bola se quedó detrás de una rejilla que se encontraba en línea con la bandera. Ante la duda de si podía droparme sin penalidad o no, decidí jugar la bola desde donde estaba. Pateé la bola, pasó por encima de la rejilla y acabó dentro del hoyo que se encontraba a unos cuatro metros.

Con este nuevo par (el quinto del día) llegaba hasta los 40 puntos stableford, lo que me aupó hasta la tercera posición de la clasificación de mi categoría.

Por desgracia, mi hándicap parece que está limitado a 26,5 y como teniendo en cuenta los ocho últimos mejores resultados mi hándicap real debería ser mayor, estos 40 puntos no me han servido para bajar de 26,5 y ahí sigo.

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